Ya no escondo mis cicatrices. Es como el que visita el Muro de las Lamentaciones y deja en un papelito una frase escrita, significante de que ha estado allí. Ya no me arrepiento. He dejado de maltratar a mi cabecita loca preguntándole porqués, ya no me interesa saberlo. O quizás lo sepa y no lo sé. Da igual. Estas marcas son mis heridas de guerra, las pruebas de que alguien más estuvo en mí. No me avergüenzo.
A veces me tumbo en la cama, sin planear quedarme dormida, y abrazo la nada. Siguen atacándome los fantasmas de siempre, tan rutinarios ya que me provocan arcadas. Ya no sangro. Estoy sola, sola en mi habitación, en casa, sola en la calle de los chalés de colores, sola en Madrid, en la Tierra. Es duro y duele. También he dejado atrás mi época de hacerme la dura. Reconozco que sufro. Pero estoy en el camino. Mi camino. Y si no lo estoy lo estaré.
Mira mis heridas. Yo creo que me quedan bien los pantalones cortos..
Bua, me flipa ese final, me encanta.
ResponderEliminarI luv u!