Si os digo que estoy mejor es sólo para ir creyéndomelo yo. Me duele tanto la memoria...
Recuerdos muertos.
Nostalgia de una vida que ya pasó, una de esas etapas que quizás algún día te veas obligado a borrar de tu biografía, siendo este un intento vano de aparcar en el pasado lo que siempre viajará contigo. Es como una droga que te ha tomado a ti en vez de tomarla tú a ella. Ahora estáis envueltos ambos en una túnica de luces fluorescentes, un punto de luz que tirita en un fondo denso y opaco, oscuro y dañado. Revives a diario lo que hace años sucedió, acaricias esa memoria vaga que te niegas a olvidar. Existe el olvido, acaso? No, no le llamemos recuerdo..de esta manera estamos reconociendo que todo ha terminado ya. Busquémosle otro título. O mejor, dejemos que se evoque a su antojo, que continúe sin forma y sin nombre dentro de aquello que hemos llamado cuerpo.
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