Hasta la dicha se hace polvo si no estás. Y los recuerdos me duelen en vez de recrear cada sonrisa, y las sonrisas se pudren cuando me pongo a recordar. Tanto tiempo ha pasado y ahora todo del revés, todo revuelto..como una mala digestión o un mal sueño. Por las noches me engaño y camino hacia el portal, tu portal, casi sin darme ni cuenta. Qué bastarda la memoria, qué maldita, que me trae siempre tus ojitos y tus manos, y tu fuego, y tus abrazos. Y todas nuestras tardes por Madrid, y el invierno, tú diciéndome que te gusta mi jersey azul. Y esos ratos en los que apenas hablábamos, porque mi mano en tu mano y tu cabeza en mi regazo eran más de lo que nos querríamos decir.
Quizá el verano te haya hecho olvidar el calor de nuestros cuerpos. Qué pena que eso pueda suceder, debería estar prohibido. Qué tragedia no ver ya tu cabeza entre mis brazos, y que ya no te guste mi jersey azul y que ya no nos miremos sin hablarnos..
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